Sentado...
mirando la sangre del cielo
de vez en cuando recojo la arena
de mi alma gastada
que cae al suelo sin detenerse-
Cansado de odiar en mayor o menor grado
harto de ver la miseria de sus miradas.
Ellos no ven de frente, no ven nada-
Y yo me vacio en las cuencas de sus ojos
tan negros como tu presencia.
¿Donde éstas?
me pregunto
mientras miro el horizonte.
Mis ojos lo ven de frente, no ven nada.
Mi vida avanza sin detenerse
y mi corazón a veces me duele.
El cielo ya no ésta rojo
la sangre se ha secado
sobre la negrura del infinito.
Las sirenas ya no se escuchan, tal vez ya no hay nadie afuera.
La inmensidad me abraza
ya me acostumbre al vacío.
Solo a veces sigue doliendo.
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